¿Es otro cine posible?

Publicado: abril 17, 2009 de Rodolfo Falcón en Posteos anteriores. violencia, salud.
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Empieza el Festival de Málaga. El del cine español. Y aquí se impone un minuto de reflexión. ¿Qué quiere decir esta definición? ¿Estamos acaso ante las mejores películas que puede ofrecer la cinematografía carpetovetónica del año? Avancemos la respuesta: no ¿Es acaso el certamen una especie de feria de muestras de lo que hay? Esta vez toca, con cierta cautela, decir que sí.

Por partes, el 2009 es, desde el punto de vista de cualquier aficionado al cine, el año de Almodóvar, Amenábar y, si se quiere ampliar la lista, de Trueba, Coixet y León de Aranoa. Todos ellos tienen película y todos ellos son españoles. Y, sin embargo, ni están ni se les espera en la costa malagueña. Cada uno de los citados, según aspiración y hambre, mira hacia fuera, hacia los festivales internacionales.

¿Qué españoles van entonces a Málaga? Una temporada más se repite el modelo de las últimas entregas: de las 14 películas seleccionadas para la sección oficial, ocho son obras de debutantes. Las ayudas públicas a los noveles guían el camino a seguir por los dueños del dinero. Y de ahí a Málaga. Las cifras del coste de cada una de las producciones no son públicas, pero, sin riesgo a equivocarse, todas ellas rondan los 600.000 euros de presupuesto. De alguna forma, y volvemos a la última pregunta del primer párrafo, esto es lo que hay.

España, cinematográficamente hablando, es así. Y olé. Como Veterano. De las poco más de 170 películas rodadas en 2008 sólo un puñado superaba el millón de euros de presupuesto. Cifras medianas para películas medianas (¿o era mediocres?). La mayor parte ni siquiera ha gozado de la posibilidad de estreno.

El resultado es de sobra conocido: el dinero que el Estado destina a las subvenciones es casi idéntico a la taquilla acumulada por todas las películas españolas juntas. Alrededor de 80 millones aportados por todos (vayan o no al cine) frente a 81 millones recaudados en las salas. La película española más taquillera del año pasado (‘Los crímenes de Oxford’, de Álex de la Iglesia) apenas alcanzó el puesto 15 entre el top de las más vistas.

De otro modo, el modelo no funciona. Cualquier película de un gran estudio sale a la calle con un presupuesto en márketing de un millón de euros. Es decir, superior al del coste total de la mayoría de las películas de aquí. De otro modo, y van dos, el modelo no es competitivo. Desde la FAPAE (la federación de productores españoles) se lleva meses, ya años, repitiendo la misma canción: hay que hacer competitivo al cine español. En definitiva, producir menos, pero mejor.
Necesidad de un nuevo modelo

Y llegados a este punto, adviene la nueva ministra. Ángeles González-Sinde estará en la inauguración del festival de Málaga con la cartera reluciente y la presidencia de la Academia del Cine recién abandonada. Acude como testigo del paisaje después de una batalla ya larga. Toca desescombrar y empezar de cero. Para eso se legisló la Ley del Cine.

Para ello se pensó en sustituir subvención directa por la desgravación fiscal en la financiación de las películas. Para eso se ideó la obligación de que las televisiones pusieran el famoso 5%. Para esto se legisló sobre la necesidad de una Agencia estatal de cine que sustituya al Instituto de Cine (ICAA). Todas iniciativas o bloquedas o detenidas o no efectivas. El cielo enladrillado. ¿Será la nueva ministra quien lo desenladrillará?

Frente al entusiasta grito del nuevo director del festival, Carmelo Romero, a favor de la savia nueva (“El carácter de las películas seleccionadas significa que el cine español se rejuvenece y, además, se lanza a buscar a su público”), todo parece que la cosa va por otro lado. Política de hechos consumados. Lo que hay es lo que hay. “Habas contadas”, en palabras de Fernando Méndez -Leite, consejero y alma del certamen.

En cualquier caso, empieza el baile. Entre los nombres más esperados, Borja Cobeaga que, por fin, presenta su debut en el largo (‘Pagafantas’) tras su paseo por los Oscar de Hollywood con el corto ‘Éramos pocos’; Josetxo San Mateo que vuelve a golpear tras ‘Báilame el agua’ con su efectivo gancho de izquierda (‘Bullying’), o Lucía Puenzo que compite con la desgarradora ‘El niño pez’ tras pasar por la sección Panorama de la Berlinale.

El resto llega, como es de ley en una sección oficial, casi virgen. Casi todo nuevo. Atentos, eso sí, a ‘Amores locos’, del veterano Beda Docampo Feijóo. Y de entre el largo programa de festejos, secciones paralelas y otras fiebres, la ‘hija’ de Buñuel Silvia Pinal, Juan Diego, Antonio Banderas o, quizá, Tim Robbins (estos hijos de sus respectivos padres) se encargarán de limpiar, brillar y dar esplendor.

Y de repente, cosas de las crisis de Gobierno, llega la ministra del cine español con una pregunta pendiente: ¿Es otro cine español posible? La respuesta, esta vez, tiene que ser sí.

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