De la resignación a la aceptación.

Publicado: noviembre 22, 2013 de Rodolfo Falcón en Posteos anteriores. violencia, salud.
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¿Tengo que resignarme a esta vida, a este trabajo ingrato, a este sueldo? ¿Acaso no tengo derecho a soñar en grande?

Vivimos resignándonos, con todo aquello que no nos gusta de nuestras vidas. Miramos noticieros que nos muestran la triste
realidad de lo que nos pasa como sociedad. Y a la vez en nuestras propias vidas tenemos un sin número de cosas que no logramos disfrutar. Nuestro trabajo, el viaje a casa, hacer las compras o la convivencia. Hasta el clima es fuente de malestares: “Con estos días es difícil sentirse bien!” me comentaba alguien el otro día.


Vivimos con la sensación de la resignación. Y la resignación, que según la RAE es tolerancia y paciencia a las adversidades, tiene un matiz muy negativo. En su concepción hay culpa, desdén, abandono. En parte implica abandonar un ideal, un objetivo. Implica una lucha interna con respecto a lo que uno quisiera y quedarse donde uno está de la manera que está. Entonces, en la medida en que refleja esa lucha, no se siente bien.
A veces para no sentir culpa, actuamos, hacemos algo; entonces buscamos un trabajo mejor remunerado, o nos tomamos el colectivo para no lidiar con el tránsito, nos ponemos los auriculares para escuchar música relajante o jugamos al Candy crush en el celular mientras esperamos en la cola del súper. Entonces sentimos que lidiamos con las irregularidades que el ambiente nos propone y que estamos haciendo algo para no sentirnos mal. Pero siempre presentamos una lucha. Una lucha externa, y una lucha interna. Una lucha externa que se manifiesta en la intención de cambiar, a como dé lugar, de situación, y una lucha interna que no termina de aceptar que yo estoy en la situación que estoy.

Básicamente consiste en valorar más la idea de lo que sería mejor, que la visión de lo que tengo o es; consiste en mirar mi realidad desde la idea de lo que yo quisiera, desearía o pienso que tendría que ser y de esta manera catalogar negativamente el presente.

La resignación entonces, esa que nos acompaña a diario, es una cualidad desdeñable, negativa, austera. Es la imposibilidad de conectar sanamente con lo que tengo, y es el apego por aquello ideal, que me falta.
La aceptación es una cualidad completamente diferente. Principalmente porque expresa la voluntad hacia el presente de la manera que este es, propone la conexión con el ahora, con lo que está, con lo existente. Propone ver eso, y aceptar eso como lo mejor para este momento, lo mejor y lo único. Implica darle una importancia mayor que a cualquier otra opción ideal o imaginada. Implica un abandonar parcialmente ideales y proyecciones, fantasías o miedos. Implica una relajación en lo que está y un desapego por lo que falta.
Aceptar no es dejar o abandonar los objetivos; no es no tener una mirada a futuro y no es dejar de querer un futuro mejor. Es hacer que todo eso, ideal, tenga menos peso en mi configuración interna de la realidad actual.  Generalmente se cree que por querer algo distinto las cosas van a cambiar: Enfermo y entonces quiero no estar enfermo, y entonces rechazo mi enfermedad. Este mecanismo no sólo  no me permite comprender a la enfermedad como lo único, mejor y necesario de ese momento, sino que además, me genera la falsa ilusión de que deseando otra cosa voy a estar mejor. Pero las consecuencias de estar más apegado a mi deseo, más desconectado con mi realidad, no me permite poder conectar con ella y fluir. Sólo agradeciendo y estando en una completa paz con lo que tengo y lo que soy, voy a poder encaminarme hacia algo mejor. Y en esta idea, hasta el “secreto” acuerda.

Aceptar es dejar de pelearse con el pasado, con lo que no se obtuvo o lo que no me dieron. Con cómo me afectaron o con que no me quisieron y entender que todo eso estuvo bien en la medida que fue. Es entender que todo eso facilitó mucho de lo que soy y de lo que aprendí. Aceptación es la integración de mi pasado, y de mi presente, e incluso de mi futuro.  No tiene que ver con ninguna lucha, ni con un conflicto, y no tiene que ver con abandonar un ideal, porque el ideal está en un segundo plano, en el futuro.

Por esto me gustaría terminar con la pregunta: ¿Qué no estás aceptando en este momento de tu realidad?
Si contestas esta pregunta, seguro estarás encontrando el motivo de tu sufrimiento.

Lic Rodolfo Falcon.  M.N. 40467
Rodolfo FalcónMi nombre es Rodolfo Falcón, soy psicólogo y administrador de esta página web. Espero que estés disfrutando tu estadía y que sigas visitándo este portal asiduamente. Puedes visitar mi página de facebook, hacerte fan y tener una comunicación más fluida conmigo, haciéndome consultas, o puedes suscribirte 
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comentarios
  1. Natalia Goncalvez dice:

    Excelente como siempre Rodolfo tu artculo, de gran ayuda. Sigue brindandola!!!!! En una oportunidad me contestaste un mail referido a la manipulacin que me fu de mucha utilidad.

    CTA Natalia Goncalvez Inspector ATS, Instructor SMS. DINACIA 26040251 int 4045

    Date: Fri, 22 Nov 2013 03:21:24 +0000 To: natycta@hotmail.com

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